“Los nuevos inversores de Bitcoin deben estar preparados para una gran volatilidad y para que los precios caigan repentinamente y tan bruscamente como subieron”, alertó Neil Wilson, analista jefe de Markets.com. La voz del especialista se alzó luego de un fin de semana con balance negativo para la criptomoneda más popular.

La semana pasada, el Bitcoin se había disparado un 20% quebrando el techo de los 58 mil dólares. Todo era posible gracias al muñequeo de Elon Musk y sus tweets. Sin embargo, este fin de semana la criptomoneda se desplomó más del 16% y volvió a estar por debajo de los US$ 50.000 en Nueva York.

El BTC cedió más de US$ 8.000 en horas después que Musk hiciera pública su preocupación por el precio del Bitcoin, argumentando que había subido demasiado rápido. 

Sólo en febrero la criptomoneda subió más del 60% impulsada, entre varios factores, por las compras de Tesla y nuevos inversores que plantearon que el BTC es una opción interesante al oro y el dólar como forma de refugio ante la inflación.

Los comerciantes de criptomonedas institucionales respondieron al tweet del sábado de Musk en el contexto de un mercado especulativo. Paralelamente, desde JP Morgan advirtieron sobre la disminución de la liquidez del Bitcoin. 

Nikolaos Panigirtzoglou, Managing Director en JP Morgan, expresó en una nota que la liquidez de la moneda digital era menor que la del índice S&P 500 y el oro, lo que significa que “incluso los flujos pequeños pueden tener un gran impacto en los precios”.

Algunos días atrás, los abogados advirtieron a Musk que sus tweets para impulsar bitcoins podrían generar preguntas de la Comisión de Bolsa y Seguridad de EE. UU. (SEC). Su intervención había provocado la liquidación de US$ 1,2 mil millones en precios cortos de bitcoins en las últimas semanas.

Dos semanas atrás se liquidaron US$ 602 millones en posiciones cortas de bitcoins como consecuencia directa del anuncio de Tesla de que había agregado bitcoin a sus libros, revelaron analistas de Arcane Research, utilizando datos de Bybt.

Fuente: Forbes Argentina