En 2020, las SAS en Capital Federal sufrieron el ataque de la IGJ a cargo de Ricardo Nissen. Qué pasó en las provincias y cómo se posicionan en el mapa

En el 2020 las provincias le ganaron por goleada a la Ciudad de Buenos Aires. Pero no porque en la Capital haya habido un mal equipo, mala preparación o malas intenciones sino porque el árbitro, por llamarlo de alguna manera, hizo todo para que el resultado fuera este.

La metáfora futbolera aplica en este caso a las SAS (Sociedad por Acción Simplificada) que, por efecto de las disposiciones que fue emitiendo la IGJ en la primera mitad del año que se fue, se convirtieron en la principal figura para crear empresas en las provincias.

Los número hablan por sí solos y reflejan la goleada provincial. En Córdoba se crearon más de 3.000 SAS durante 2020, mientras que en Mendoza se constituyeron más de 1.500 sociedades bajo esa figura, superando cualquier otra alternativa.

La adopción de esta modalidad societaria también cobró relevancia en otras provincias, como Misiones, Tierra del Fuego y Santiago del Estero, donde los emprendedores –entendiendo como tales a quienes abren un local comercial, como una pizzería o una gomería, como también a quienes piensan en proyectos con base tecnológica o digital- encontraron una manera sencilla y ágil de encarar y regularizar un proyecto. Y crear trabajo.

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“En Córdoba, hasta el año 2019 se habían conformado más de 6.000 SAS y el año pasado fueron más de 3.000, es decir, que en la provincia hay más de 9.000 sociedades creadas bajo esta figura, y es la jurisdicción en donde más empresas se constituyeron de este modo”, dijo desde la provincia mediterránea una fuente vinculada con este segmento.

En Mendoza la adopción fue igual de significativa. En 2020 se crearon 1.524 SAS, una cifra que superó con creces a las 314 sociedades anónimas (SA) conformadas en el mismo lapso y muy por encima de las 180 sociedades de responsabilidad limitada (SRL), de acuerdo a datos del Estudio Pérez Hualde. Es decir, que las tres cuartas partes de las empresas que se generaron en el año de la pandemia en la tierra del sol, el vino y el conocimiento, fueron SAS.

La razón de un crecimiento tan alto en la previa de 2020 se debe a que la ley 27.349 de apoyo al capital emprendedor, más conocida como ley de emprendedores, sancionada en 2017, comenzó a ser el instrumento elegido de manera determinante a partir de 2018 y con un crecimiento significativo experimentado en 2019. Pese a que la pandemia generó una crisis económica sin precedentes, la disponibilidad de la figura de la SAS permitió a los emprendedores a encarar nuevos proyectos aún cuando el contexto no era  -ni lo es- el más favorable.

Mientras, en la ciudad de la furia

Mientras esto sucedía en las provincias, ¿qué ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires? Se crearon las condiciones para que la Capital Federal perdiera por goleada.

Las disposiciones que la Inspección General de Justicia (IGJ), a cargo de Ricardo Nissen, comenzó a emitir a partir del verano pasado fueron palos en la rueda. La obligación de regularizar en papel las inscripciones de esas sociedades habilitadas vía internet cuando se cumplían las restricciones sanitarias más estrictas desalentó el uso de esa figura. El amparo que presentó la Asociación de Emprendedores de la Argentina (ASEA) no sólo no se resolvió en tiempo y forma sino que su resolución final dependerá de la Corte, mientras en el Congreso se impulsa un proyecto de ley para suspenderlas.

En enero de 2020 se constituyeron 493 SAS en la Ciudad de Buenos Aires, cifra que cayó a 403 en febrero, a 281 en marzo, a 37 en abril, a 45 en mayo y a 28 en junio, de acuerdo a datos surgido de un pedido de informes de acceso a la información pública. Un primer informe de este tipo había dado cuenta de que en mayo se habían creado 0 SAS, aunque ese dato se ajustó en el reporte posterior.

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Si bien los otros tipos societarios también tuvieron reducciones en la cantidad de inscripciones, la razón obedece más al contexto de crisis producido por la pandemia que a otra cosa. Las menores inscripciones de SA y SRL no se redujeron del mismo modo. Por el contrario, en junio de 2020 ya se veía el mismo nivel de registros que habían alcanzado en enero.

Las disposiciones de la IGJ impactaron de lleno en la conformación de las SAS en la Ciudad de Buenos Aires, razón por la que esta figura pierde por goleada cuando se observa la situación en distintas provincias, en este caso, Córdoba y Mendoza, dos de las más importantes del país en términos de cantidad de habitantes y contribución a la actividad económica.

En un país que impulsa la economía del conocimiento a través de una ley –no sin frenadas y tropiezos- las SAS vienen a ser un complemento del estímulo que se pretende otorgar al sector privado a partir de estas normas.

Provincias y economía del conocimiento

“Mendoza se ha constituido a nivel nacional en un polo de emprendedores impulsado tanto por privados (ejemplo de ello la existencia de una aceleradora llamada Embarca que vehiculiza fondos de empresarios mendocinos interesados en invertir en capital de riesgo), como también desde el gobierno provincial que ha dado un fuerte apoyo a la Economía del Conocimiento y así lo ha demostrado con leyes provinciales que impulsan su desarrollo”, señaló Fernando Pérez Hualde, integrante de ASEA y uno de los abogados que firmó el amparo que se presentara el año pasado en favor de las SAS.

Agregó que la provincia recibió muy bien a las SAS que comenzaron a ser adoptadas aceleradamente en 2018 y mucho más en los años posteriores. “En 2019 las SAS fueron elegidas por el 79% de quienes conformaron sociedades y en 2020 se ha mantenido la tendencia llegando casi al 76% de las sociedades constituidas”, apuntó.

A la hora de enumerar las razones por las que esto sucedió, Pérez Hualde subrayó las facilidades que la estructura de la SAS concede para instrumentar un negocio, sin perder seguridad jurídica no solo a través de la sanción de la ley 27.349, sino también de la Resolución 420/20 de la Dirección de Personas Jurídicas (DPJ Mza) que regulara y diera previsibilidad a los administrados a la hora de constituir una SAS en la provincia.

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“La SAS y la economía del conocimiento van de la mano, por la simple razón de que su estructura jurídica permite valorizar y darle un rol trascendental al socio que aporta el conocimiento que no es otra cosa que los bienes intangibles o inmateriales, conforme denominación de la ciencias contables”, expresó. Lo señalado por el mendocino también aplica a Córdoba, por caso.

En virtud de lo que sucedía en la Ciudad de Buenos Aires, desde las provincias comenzaron a manifestarse a favor de las SAS, más aún cuando se inició el tratamiento de un proyecto de ley en el Senado.

El año pasado, la Cámara de Comercio de Córdoba (CCC) se pronunció a favor de las SAS.¨Propiciamos que la constitución de sociedades comerciales continúe siendo simple, económica y rápida. Esta es una tendencia que vemos en países vecinos y en el mundo entero. Argentina debe acompañar ese camino, y más aún en los tiempos que se avecinan. Debemos mirar para adelante y ayudar a que el sistema productivo sea más dinámico, una vez normalizada la actividad¨, dijo José Viale, presidente de la CCC.

El directivo agregó que ¨Argentina debe dar señales claras. No podemos vivir en un contexto de cambio de reglas permanentes. Debemos madurar de una vez por todas en materia de seguridad jurídica, políticas económicas a largo plazo, fomento de la competitividad; entre otras tantas asignaturas pendientes que tenemos¨.

La figura de las SAS es recomendada por la OEA, la ONU y el Banco Mundial, además de países de Europa y de la región. La situación que se registra entre la Ciudad de Buenos Aires y las provincias muestra un contrasentido difícil de entender. En este caso la Capital pierde por goleada pero no porque le falte talento sino porque al talento, en términos societarios acordes a las demandas del mundo actual, le están cortando las piernas.

Fuente: Iprofesional