Tres amigos. El desánimo por ver fruta tirada los condujo al negocio de su vida

El origen fue una imagen: la de millones de kilos de manzanas y peras tiradas a la basura, descartados por falta de mercados de exportación donde colocarlos. Era el año 2015 y el ingeniero industrial Marco Zec había vuelto hacía poco de Nueva Zelanda a su ciudad natal, Neuquén, y trabajaba con su familia en la producción de fruta. Pensando alternativas para evitar el desperdicio, Zec recordó los bares y los hábitos de consumo neozelandeses y tuvo una idea: sidra. Junto al también ingeniero industrial Marco Dogliani y al contador Nicolás Aragón, dos amigos de la infancia, empezó a germinar el producto que a partir...

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